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martes, 9 de noviembre de 2010

* El comienzo.

Todo surgió de repente, de improvisto... como suelen surgir los buenos negocios... en una conversación con una amiga....

Yo iba, y sigo yendo, todos los fines de semana al gimnasio, a clase de ciclo indoor. Es aquí en donde conozco a Ino, una chica  a la cual yo siempre saludaba.... bueno, ¿y a quien no saludo yo?
Fin de semana tras fin de semana... íbamos hablando y empezamos a salir los domingos con las bicis, a la montaña. A "perdernos" por ésos senderos sinuosos, entre árboles y vegetación, cruzar pequeños riachuelos...
Sufrir ascendiendo... para después bajar sintiendo todo el aire en tu cuerpo...
!Una pasada¡ para quien le guste la montaña, la bici, dar pedales y perderse...

Un día, me dijo:
_ "El sábado no vengo a clase, voy a la montaña. ¿vienes con nosotros?"
Yo no supe que decir... ¿a la montaña?, pero si lo mío era salir a correr, estar una hora corriendo yo sola y mi música en los oídos.... si lo mío era montar en bici, lo mio era "dar pedales", estar hasta cinco horas subida en un sillín viendo cómo las piedrecillas brillantes del asfalto te sonreían... asfalto y mas asfalto...
(Hacía ya cinco años que no montaba en bici, desde que tuve a mis niñas....!que son dos soles¡... y decidí comprarme una bici de montaña.... y cambiar el gris asfalto por la vegetación, el monte y la libertad....)
Y esto de la bici... se lo debo a mi padre, que "a la fuerza" tuve que aprender a montar en bici con cuatro años....y sigo montada en ella...
Mi padre era ciclista.... bueno sigue siéndolo....hay cosas que se adquieren y ya nunca las pierdes....
Y el ser ciclista, es una de ellas. Cuando has "sufrido", "madrugado", "dejado a tu familia", por una bicicleta... pienso que eres ciclista de por vida.
Este es mi padre... claro hace ya unos añitos....


Mi padre se ha pasado la vida entera entre bicis, a veces pienso que quería mas a su bici que a mí, que a su mujer, y que a su familia....
(Recuerdo un día que salí con él, como muchos domingos, salíamos a entrenar....yo ya no podía más, y paré, le miré y dije "ya no puedo más, me paro", y el, muy serio, me dijo: "sigue, !vamos¡, móntate y sigue".pero yo no podía más. No sé si el que lea esto comprende ésta sensación de "no puedo más, y me quedo aquí". Y entonces mi padre, se montó en la bici y me dijo: "sabes el camino, me voy..." y se fue... Yo tenía trece años y lo recuerdo como si fuera ayer...)
Esta soy yo, con mi bici... algún día me compraré una doble....(de doble suspensión, para quien no sepa mucho de ésto....)


¿Pero ir andando a la montaña? ¿de marcha?  Si o no tenía ni botas....

Bueno, pues dije que si, (como cuando delante del altar, dices que si... Y "pis-pas"... te has casado).

Y os aseguro que fue una experiencia maravillosa, una experiencia que repetí, y que sigo repitiendo... la de ir a la montaña... que no la de casarme....
Tan sólo me he casado una vez... sigo casada con el mismo maravilloso hombre que me aguanta día tras día... y fin de semana tras fin de semana se queda en casa con nuestras hijas mientras yo salgo a la montaña, en bici o a correr....
Estas son mis niñas:
                           


Mi tío Nacho estaba en El Nevero, un club de montaña, hacían senderismo, montañismo...escaladas...
Yo siempre le miraba todas ésas "piedrecillas" que recogía de las cuevas a las que entraba.
Observaba el casco con ésa luz pequeña.... las cuerdas... las botas enormes... que no podía ni levantarlas del
suelo, como para ponérmelas y andar kilómetros con ellas....
Miraba como guardaba en una caja "puntas de flecha", "pequeñas hachas", "huesecillos"...
Tenía también una estantería con las vasijas que recomponía....
Con diez años entré por primera vez en una cueva.... la llamaban "Los Esqueletos", estaba llena de huesos... de pintadas raras...
Después fui a "El Oso", "Los Enebralejos", "La Llave"...
Fueron unos veranos inolvidables que pasé en el pueblo de La Velilla, en casa de mi abuela Ana....
En La Velilla, en el Cega, con doce años tuve mi primera caña de pescar... y una tarde, me fui con mi primo Rafita a pescar truchas.... Me aseguró que cuando hay tormenta y llueve, es cuando mas "pican" los peces... y fue verdad.... pescamos un montón de cachos... pero cuando nos encontraron.... sobre las diez de la noche, todos empapados de agua... (y estábamos empapados hasta la médula)... no sirvió de nada la pesca recogida.... estuvimos una semana castigados, sin salir de casa.... además de dos azotes en el culo.... pero no nos importó lo más mínimo...

Después de ésta introducción, tras la cual te puedes haber hecho una "pequeña" idea de mi.... y digo pequeña, porque nunca llegas a conocer a una persona del todo.... aunque te cuente su vida, sus detalles, sus gustos... siempre te sorprenderá... o bueno..., yo procuro ser así... de repente... "sorprender"... con otra historia o anécdota.
Soy de la generación de los 70, con tele en blanco y negro, con sólo dos canales, jugando en la calle a los recortables, a la semana, a la cuerda, la goma, a pies en alto, a balón prisionero, a las tabas, coleccionando cromos de la Abeja Maya, viendo Mazinguer Z,  Pipi Calzaslargas, llorando al ver Marcelino Pan y Vino... coger la bici e ir a robar girasoles.... nunca parábamos... nunca estábamos quietos... siempre en la calle... sin hacer las tareas del cole...
Pienso que por esto me gusta tanto la sensación de libertad en la montaña, porque he vivido jugando en la calle, "al aire libre".... y no nos pasaba nada de nada... bueno, que llegabas con dos heridas, una en cada rodilla,  y otras dos, una en cada codo... y mi madre... a curarlas y a dame el "sermón", diciéndome: "pareces un cristo" (por las heridas), siempre estaba llena de mercromina... !y de la roja..¡. no como la de ahora....

Esta soy yo con cinco años.

Bueno....
Pues voy a contarte mis marchas a la montaña con mi buena amiga Ino, su marido y sus amigos, que me han  acogido como uno más del grupo.
Me han adoptado y me llevan a todas sus andanzas por los montes y montañas...
Quiero compartir con quien lea esto, los colores, los olores de la montaña, la agitación del corazón cuando ya llegas a la cima, por muy grande o pequeño que sea el monte, colina o montaña que estás subiendo....

Sólo escuchas tu respiración, y tu corazón....
La frecuencia cardíaca se eleva hasta casi rozar el umbral...
Te cuesta respirar....
Ya no puedes mantener una conversación con tu compañero....
Tus pasos se vuelven lentos y pesados...
Es una sensación que me encanta, de superación, de vida...
Tú y la libertad de la gran montaña que te rodea.... y te come.

Mi amiga Ino y yo.

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