Confieso estar enamorada de éstos pinares, de éstas luces que se cuelan y te acarician...
Cuando desciendes entre ellos, con la bici, a toda velocidad...
Cuando paseas, y te observan... callados, altos, magestuosos...
Me siento libre entre ellos.
El pinar. Siempre mágico.
Mágico y lleno de luz. El pinar.
En las más elevadas y frías sierras, como la de Guadarrama, en invierno las ventiscas son constantes y los árboles parecen librar una batalla constante con los hielos cortantes mientras los gélidos vendavales intentan barrerlos de collados y picachos.
En estas ariscas alturas el esbelto y frugal pino albar o de Valsaín es el verdadero rey de la montaña y el líder indiscutible sobre las demás especies arbóreas.
El pino albar o silvestre, llega a alcanzar 40 metros de altura, y sus troncos, mas de 1 metro de diámetro. Llega a vivir a más de 2.000 metros de altitud
Florece en primavera y las inflorescencias masculinas producen enormes cantidades de polen (lluvia de azufre) en la llamada popularmente "cierna" porque es como si cerniesen harina fina y polvorinta.
Todo se cubre de una capa amarilla. Este dorado manto sirve de alimento a numerosos animales, que lo aprovechan cual suerte de maná forestal.
....si pudieran hablar.... ¿cuantas cosas nos contarían?
Ayer salí con la bici, tenía tantas ganas de "volar" entre los pinos.... no saqué fotos, simplemente, disfruté.
Al parar para comer algo, me tendí sobre la arena del pinar y grabé el vídeo.
Y allí me quedé un rato grande.... mirando, observando, respirando....

